Ya tienes WordPress instalado y ahora estás delante de un panel lleno de menús. Esta es la ruta corta: lo que hay que tocar al principio, en orden, y lo que puedes dejar para después.
1. Los ajustes que condicionan todo lo demás
En Ajustes → Generales, pon el título y la descripción del sitio: son lo que sale en Google. En Ajustes → Enlaces permanentes, elige «Nombre de la entrada». Esto último hazlo antes de publicar nada: cambiarlo después rompe las direcciones que ya estén enlazadas.
2. Que no te indexen antes de tiempo… y que luego sí
Mientras construyes, en Ajustes → Lectura puedes pedir que los buscadores no indexen el sitio. El problema es el de siempre: se olvida quitar la marca. Si tu web lleva semanas publicada y no aparece en Google, esa casilla es la primera sospechosa.
3. La plantilla: menos es más
La tentación es elegir la plantilla con más funciones. El resultado suele ser una web lenta y difícil de mantener. Elige una plantilla que se siga actualizando —mira la fecha de la última versión— y que haga lo que necesitas, no cuarenta cosas más.
4. Plugins: los justos
Cada plugin es código de terceros ejecutándose en tu web. Más plugins es más superficie de ataque y más cosas que actualizar. Para empezar bastan tres: uno de SEO, uno de seguridad y uno de copias. Y desinstala —no solo desactives— los que no uses.
5. Antes de tocar nada serio, una copia
En tu hosting tienes WP Toolkit, que hace copias de la instalación completa y las restaura en un clic. Es lo que te permite probar sin miedo. Cómo se usa: Qué es WP Toolkit.
6. Y cuando vayas a probar algo grande
No lo pruebes en la web publicada. Clónala y prueba en la copia: es la diferencia entre un experimento y un disgusto. Está explicado en Cómo clonar tu WordPress para hacer pruebas.
Guía reescrita por el equipo de Netebu.